Roble rojo o Quercus rubra

El Roble Rojo o Quercus rubra pertenece a la familia Fagaceae. Puede alcanzar una altura de veinticinco o treinta metros. Sus hojas son elípticas, ovaladas, de hasta veinte centímetros de largo y quince de ancho.

Además posee pequeños lóbulos dentados de color verde oscuro. Estos suelen ser opacos y lisos en la parte superior y pálidos con pequeños penachos de color marrón en la inferior.

La corteza es gris y lisa, muy surcada, produce flores masculinas amarillentas-verdes y colgantes, las femeninas son insignificantes, separadas en la misma planta a finales de la primavera.

Tiene frutos en forma de bellota, de tres centímetros de largo, cerrados por una cuarta parte en una cúpula poco profunda.

El Roble rojo o Quercus rubra se utiliza como planta ornamental, gracias a su agradable aspecto, y para la producción de maderaAunque esta no es tan valiosa como la de los robles europeos, es duradera y fácil de trabajar. Se utiliza para hacer pisos, puertas y ventanas y como combustible.

Reproducción del roble rojo

La propagación tiene lugar por medio de la semilla. El agujero en el que se planta debe tener unos ciento sesenta centímetros de profundidad con diez centímetros de guijarros en el fondo y una mezcla de tierra con hojas y arena.

roble rojo

Nombre científico de la planta

Roble rojo (Quercus Rubra)

Características del hábitat

El Roble Rojo es nativo del centro-este de Norteamérica y fue introducido más tarde en Europa. Prefiere los suelos bien drenados, profundos y muy fértiles.

Es por ello que se debe evitar los suelos excesivamente calcáreos, además no le gusta la proximidad de otras plantas, necesita espacio para expandirse libremente.

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A diferencia de los otros robles, no soporta la sombra, sino que requiere de áreas mayormente soleadas.

El árbol no puede soportar climas demasiado áridos y calurosos, prefiere los veranos frescos y los inviernos lluviosos. Es por ellos que puede soportar temperaturas tan bajas como -25°C.

Con un clima particularmente ventoso, sugerimos proteger los árboles jóvenes con estacas largas y sólidas, para evitar que el viento desarraigue las jóvenes raíces aún no desarrolladas.

Cuidados y consejos

El riego se hace sólo cuando el suelo ha estado seco durante unos días, generalmente cada cuatro o cinco semanas. Si las temperaturas son demasiado altas, sería aconsejable acentuar ligeramente el riego, utilizando uno o dos cubos de agua.

Sugerimos regar sólo a los ejemplares jóvenes, ya que los adultos suelen estar satisfechos con las lluvias.

La fertilización de los árboles se realiza a principios de los meses de primavera o directamente en otoño. Para ello, es aconsejable utilizar humus o estiércol maduro.

Esta mezcla se realiza añadiendo un par de cubos de estiércol al suelo, cerca del tallo del árbol, cada dos o tres años o en el momento de la plantación.

Factores de riesgo

Ni siquiera el Roble Rojo se escapa del síndrome de desgaste del roble, muy difundido en toda Italia, pero que aún no se comprende del todo.

Este síndrome ocasiona el empobrecimiento del follaje, deterioro y el marchitamiento de las hojas y ramas, el mucílago que gotea del tallo. Y todo esto se da a causa de la contaminación, la sequía, los cambios de temperatura.

Así como también el ataque de los insectos, los daños causados por un viento demasiado fuerte y probablemente también la edad.

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Sin embargo, factores como los patógenos fúngicos, entre los que se encuentran el Dipladia Multipla, el Fusarium Eumartii, los Basidiamycetes del género Armillari, también contribuyen a la mala salud de la planta.

Para evitar tales adversidades, es aconsejable evitar los suelos áridos y mal drenados y los espacios limitados que no permiten que el Roble Rojo se expanda adecuadamente.

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