Nenúfares, plantas acuáticas con flores

El nenúfar es una planta acuática perteneciente a la familia de las Ninfas; puede alcanzar una altura de dos metros y se puede ver en pequeños lagos o en cualquier masa de agua.

Se caracteriza por tener raíces adheridas al fondo del lago y brotes sumergidos o incluso flotantes: las flores son muy vistosas y florecen sólo durante el día y en presencia del sol.

Son hermafroditas y adquieren diferentes tonos de color: van del rosa al púrpura, del azul al amarillo, y además pueden ser blancos o incluso descoloridos.

Tiene tallos sumergidos, con postura erguida o incluso caída, a los que están adheridas hojas duras y lisas, de forma redonda. La planta produce bayas redondas, de consistencia dura, que se abren y liberan sus semillas en agua al final de la floración.

¿Cómo se reproducen las plantas acuáticas?

La multiplicación del nenúfar tiene lugar principalmente por división del rizoma, que debe hacerse durante el período de la primavera: el rizoma debe dividirse de manera que deje un brote por cada trozo cortado, y es importante utilizar siempre un cuchillo bien afilado y limpio; después el rizoma puede enterrarse. Normalmente esta reproducción se hace cada tres años para tener una floración más abundante.

nenúfar

Nenúfar nombre científico

Nymphaea

Medio Ambiente

El nenúfar es nativo del Continente Asiático, pero está muy difundido también en África, en Nueva Guinea y en Italia, donde crecen algunas especies espontáneas. La planta prefiere un compuesto de tierra de huerta, turba, tierra de hojas y arena y tiene una profundidad de unos treinta centímetros.

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Condiciones ambientales para el nenúfar

El nenúfar necesita ser expuesto a pleno sol o incluso en semi-sombra: este lugar es esencial para la floración ya que las flores sólo se abren durante el día y con buen tiempo. Algunas especies pueden tolerar temperaturas tan bajas como quince grados bajo cero, mientras que otras necesitan temperaturas invernales mínimas de diez grados o más.

Características y cuidados de la planta Nenúfar

Para el tramo de agua en el que se colocará la almohadilla de nenúfar o ninfas, se puede utilizar también el agua del grifo, que debe tener una almohadilla de nenúfar de unos veinticinco grados centígrados, pero es necesario que pase por lo menos una semana antes de introducir la planta: es importante que el agua no se cambie nunca, y en caso de reducción por evaporación, se puede proceder sólo a la adición.

En el momento de la plantación, el nenúfar necesitará un suelo rico en estiércol con la adición, si es posible, de sangre seca. Cuando el agua de los lagos y estanques se drene, lo que ocurre en otoño, la planta tendrá que cubrirse con turba y fertilizarse, mientras que en primavera tendrá que reemplazar la capa de arena por una nueva.

Enfermedades del nenúfar

El nenúfar no es inmune a los ataques de parásitos, especialmente de los áfidos: estos últimos dañan las flores que emergen del agua. En presencia de una infestación, es aconsejable nebulizar la planta, rociando chorros de agua para expulsar los parásitos, pero si esto no es suficiente, es aconsejable utilizar productos específicos, fácilmente disponibles en el mercado.

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