La planta mimosa: Características

La Mimosa es un arbusto de hoja perenne, perteneciente a la familia de las Fabáceas, y apreciado especialmente por su finalidad decorativa. En la naturaleza puede alcanzar hasta los 25 o 30 m de altura, pero normalmente se prefiere de tamaño medio, unos 10 m.

Presenta hojas de forma bipinnada, compuestas a su vez por pequeñas hojas que asumen un color diferente según la especie, y que son particularmente blandas. Tienen la peculiaridad inusual de cerrarse durante la noche, o incluso durante fuertes tormentas y días excesivamente fríos. La Mimosa produce flores muy pequeñas en forma de cabeza de flor, de un bonito amarillo intenso y muy perfumadas. La floración, que va de enero a marzo, es muy abundante. Le sigue el nacimiento de los frutos: legumbres de 5 a 10 cm de largo, de color negro una vez maduras.

planta mimosa

La reproducción de la Mimosa tiene lugar fácilmente por medio de la semilla, pero sobre todo gracias a las ventosas que forman las raíces. El árbol tiene un sistema de raíces muy robusto y extenso: las raíces sobresalen incluso varios metros de la planta madre.

Nombre científico de la mimosa

Mimosa ( Acacia Dealbata )

Medio Ambiente

La Mimosa es nativa de áreas del sudeste de Australia y Tasmania, pero también está extendida en Europa. El suelo ideal es particularmente ácido, profundo y sobre todo bien drenado. Lo importante es que no se cultive en sustratos calcáreos.

Temperatura ideal para la mimosa

Es preferible que la Mimosa se cultive en el jardín, en una zona particularmente soleada: el arbusto prefiere los climas cálidos, y es bueno que las temperaturas nunca bajen de 15°C.

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Los arbustos jóvenes temen el frío, por lo que durante la temporada de invierno es aconsejable mantenerlos resguardados, aplicando soportes capaces de protegerlos de las corrientes heladas.

¿Qué cuidados necesita la mimosa?

flores planta mimosa

La Mimosa debe ser regada cada 4 o 5 semanas, esperando que el suelo esté seco entre un riego y otro. Es importante no desbordarse de agua, ya que la planta teme fuertemente los estancamientos de agua. Durante los meses fríos es aconsejable reducir drásticamente el riego. Es necesario regar la Mimosa cuando aún es joven, mientras que el agua de lluvia, una vez adulta, será suficiente.

La fertilización debe hacerse al comienzo de la temporada de primavera u otoño: es aconsejable añadir humus o estiércol maduro al suelo en el momento de la plantación, o hacerlo aproximadamente cada 3 años. Los especímenes cultivados en macetas necesitarán un fertilizante líquido combinado con agua de riego, que se administrará cada 15 días, de mayo a septiembre.

Adversidades

La Mimosa, por desgracia, es a menudo objeto de ataques de parásitos como la pulga, la cochinilla, los pulgones y los trips: éstos atacan las hojas y los brotes, terminando con la desecación. Para deshacerse de ellos, recomendamos el uso de pesticidas específicos.

Enfermedades como la podredumbre de la raíz de Phytophthora, Armillaria mellea basaleda, verticillium dahliae y verticilliosi llevan a la planta a la decadencia: el follaje se vuelve amarillo, se seca y se forma una pátina blanca en la corteza que desprende un mal olor. Es necesario actuar a tiempo, desinfectando el suelo, drenándolo y erradicando las plantas demasiado enfermas.

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