Magnolia: Caracteristicas y cuidados

La magnolia es un arbusto de hoja perenne, perteneciente a la familia de las magnoliáceas. El árbol es particularmente apreciado por su abundante floración, y a menudo se utiliza con fines ornamentales para embellecer parques o jardines arbolados.

Tiene un follaje muy amplio, con forma de cono, y es capaz de alcanzar incluso los 25 m de altura. Las hojas son bastante grandes y alternas, con un típico color verde intenso en la parte superior y ligeramente más oscuro en la inferior.

Tienen una forma elíptica y una consistencia coriácea. La Magnolia produce grandes flores, particularmente apreciadas por su intenso perfume. Los colores van del blanco al amarillo. A la floración le sigue el nacimiento de los frutos, muy similares a las piñas de pino: alcanzan una longitud de unos 10 cm, y son de color oscuro, con semillas rojizas.

La multiplicación de la Magnolia puede tener lugar mediante la siembra, durante la temporada de otoño: las semillas se plantarán dentro de un recipiente con turba, y una vez germinadas, será necesario trasplantar las nuevas plantas en un vivero. La plantación final se hará después de unos 4 años.

Es posible reproducir la Magnolia también mediante esquejes de madera semi maduros: los esquejes tomados deben tener unos 10 cm de largo y ser plantados en un compuesto con arena gruesa, a una temperatura de 20°C. Las plantas pequeñas deben mantenerse en vivero durante 3 años, antes de la plantación final.

Nombre científico

Magnolia ( Magnolia Grandiflora )

Medio Ambiente

La magnolia es originaria de América del Norte. El árbol prefiere un tipo de suelo ácido o neutro, fértil y sobre todo muy bien drenado, suficientemente rico en sustancia orgánica y posiblemente con la adición de turba y humus. No tolera muchos sustratos calcáreos o arcillosos.

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Temperatura

Al ejemplar de Magnolia le gustan las exposiciones a pleno sol, pero crece también en las zonas de media sombra, sin embargo, generando una floración menos abundante. Le gustan las temperaturas suaves, por el contrario, no tolera los climas demasiado rígidos, por lo que, durante la temporada de invierno, es aconsejable proteger el árbol con algún plástico o una sombra adecuada.

Cuidados de la magnolia

El riego de la Magnolia es esencial en la primera fase del trasplante, necesaria para promover el enraizamiento de las plántulas. En la flor de la Magnolia de los dos primeros años, se recomienda regarla periódicamente. Es aconsejable administrar fertilizantes minerales con predominio de nitrógeno, divididos en dos fases: durante el reinicio vegetativo y al final de la estación de primavera. También sería ideal la adición de sulfato de hierro.

En su mayor parte, la Magnolia no necesita podas, también porque el crecimiento es bastante lento en la mayoría de las especies. Sin embargo, en caso de que éstas sean necesarias, es bueno efectuarlas después de la floración, y repetirlas cada año.

Adversidades para la magnolia

La magnolia no suele ser objeto de ataques de parásitos, pero rara vez puede verse amenazada por la presencia de áfidos: son parásitos que pueden dañar gravemente la planta, chupando su savia. Se combaten con insecticidas de amplio espectro.

El árbol de Magnolia tiene mucho miedo a las heladas tardías que debilitan los brotes, sobre los cuales aparece el moho gris. La Famigliola también es particularmente peligrosa para este arbusto: es una enfermedad fúngica que causa la putrefacción de la raíz.

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